Consume sal marina

http://estonoescomida.com/el-problema-de-la-sal-refinada/

Te han dicho que la sal es mala. Te han dicho que causa hipertensión. Pero te han dicho muchas cosas, ¿no es así? A estas alturas habrás podido desenmascarar alguna que otra verdad a medias, alguna mentira camuflada, o incluso quizás alguna patraña absurda y cuya estupidez es sólo superada por su descaro arrogante.

¿Existe un sólo tipo de sal, o hay más? De haber más, quizás no todas deberían de ser consideradas de la misma manera. Te chivaré algo que quizás no sabes: la sal de mesa, la que en cualquier sitio encuentras y posiblemente estés consumiendo en tu casa, es un derivado de la industria, cuyos remanentes sobrantes aprovechan para que tú te los comas. No, no es la sal que queda al dejar evaporar el agua de mar; ni tampoco la extraída de rocas. Principalmente, viene de la industria armamentística, la industria papelera, y otras. Sólo el 3% de la producción total de sal está destinada al uso casero.

¿Creías que estabas comiendo sal? Nada de eso. Estás comiendo un químico aislado: NaCl, secado a 650º celsius (alterando su estructura cristalina), que arrastra químicos fruto de su origen industrial, con añadidos “beneficiosos para la salud” como el flúor o el yodo, que en realidad no hacen sino perjudicarnos (el flúor lo usan como si pudiera combatir la caries y en realidad es un veneno: aumenta el riesgo de fracturas óseas, disminuye la función tiroidea, disminuye el cuociente intelectual,  y promueve las enfermedades artríticas… mientras que el yodo lo usan alegando combatir el bocio de tiroides, cuando esa afección prácticamente no se da, mientras que sí se da el Síndrome de Hashimoto [autoinmunidad estimulada por glúten y caseína, entre otras variables], con el cual consumir yodo es perjudicial pues aumentan los anticuerpos contra la tirosina)

El cloruro de sodio, como compuesto químicamente puro, no existe en la naturaleza. Algo análogo ocurre con la sacarosa (azúcar blanco). Biológicamente el organismo no reconoce estas sustancias refinadas y de extrema pureza; es más, las considera tóxicas por su reactividad. Irónicamente, por la misma razón que la industria aprecia al cloruro sódico (capacidad reactiva), el organismo lo rechaza.

Por otro lado, la sal marina es la sal real que se compone de 84 oligoelementos y es necesaria en extremo para el organismo.

Dado que toda la vida del planeta surgió del lecho marino, es obvio que hay una semejanza intrínseca y funcional con aquella “sopa madre”. Todas las formas de vida (plantas, animales, humanos), llevamos incorporada dicha solución en nuestros fluidos internos (savia, líquidos intracelulares, plasma sanguíneo). De esto eran conscientes nuestros antepasados, gracias a su intuitiva visión holística; pero nuestro reduccionista modernismo industrial se encargó de echar por tierra esta perspectiva. Concretamente en la sal, se comenzó por pensar en términos de “suciedad”: había que lavarla y purificarla para presentarla como un producto “limpio e higiénico”. Este concepto funcionó -y lo más triste es que aún funciona a nivel masivo- también con otros alimentos básicos y sujetos a procesamiento industrial: harina,
arroz, azúcar, aceite, etc.

La sal resulta imprescindible para gozar de buena salud. Estas son algunas de sus funciones principales:

– Extraer el exceso de acidez de las células del cuerpo, particularmente las del cerebro.
– Equilibrar los niveles de azúcar en sangre.
– La sal es necesaria para la absorción de partículas a través del tracto intestinal.
– Mantiene el equilibrio homeostático (electrolitos) del organismo.
– Necesaria para producir el ácido clorhídrico en el estómago, imprescindible en la digestión de los alimentos.
– La sal es un potente antihistamínico natural.
– Puede ayudar a prevenir calambres musculares.
– Contribuye a mantener la estructura de los huesos firme.

No tiene nada que ver con la mierda química con que estás inflandote vía “””alimentos””” industriales. Qué coño, ¡la sal antes era un tipo de moneda! De ahí procede la palabra “salario”. Muchos animales, como las cabras, lamen las piedras en busca de sal pues la necesitan para procesar tanta cantidad de alimento vegetal difícilmente digerible, o no perder tanta agua. Los hombres (99% de países) previa revolución industrial consumíamos 16 veces más sodio que ahora, y que yo sepa lo de los ataques al corazón y estar hechos mierda es reciente. De hecho, no es el superávit de sodio, sino el déficit de potasio y magnesio, lo que realmente parece contribuir a la hipertensión. El restringir el consumo de sal a personas con riesgo cardiovascular les quitó el riesgo: sí, murieron.

Siguiendo nuestro “modus operandi”, de gran intesidad deportiva, consumo de grasas y carne, ayuno… necesitamos un aporte aún mayor de sal real que el resto de gente. Es por eso que recomiendo que te informes, y que no dejes que decidan por tí sin plantearte siquiera ¿sé qué es lo que estoy comiendo? ¿sé qué me están diciendo?

Recuerda: la verdadera sal hijadeputa es el azúcar.

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Un pensamiento en “Consume sal marina

  1. […] sal marina: bioelementos inorgánicos que actúan de manera vital en nuestro organismo. Hago especial […]

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